MONTAÑA RUSA EMOCIONAL
- Marta
- Oct 19, 2019
- 4 min read
Los últimos días han sido un montaña rusa de emociones, literal, me he montado en el carrito y he gritado y llorado cuando más asustada estoy, he estado ansiosa esperando la próxima bajada y en los momentos en que estoy arriba y todo va lento, me he permitido pensar, lo que siempre pienso cuando me subo a una montaña rusa ¿por qué carajos me metí en esto?
Ahora en la montaña rusa, todo acaba cuando te bajas de ella y prometes no volver a subirla (yo lo he hecho infinidad de veces y siempre caigo de vuelta y me subo) el tema es que en la montaña rusa de la vida, no te puedes bajar y ya. Eso que te ocurre, eso que no puedes controlar no se termina cuando se acaban las vueltas y respiras y dices: ¡ah, sigo vivo y completo! No ahí no acaba todo, las montañas rusas emocionales son más largas, extenuantes y a veces no tienes idea cuando acabaran, de hecho muchas no acaban, son el inicio de un largo camino. Son la vida misma.
En fin la analogía me vino a la mente cuando me mandaron un video que explicaba exactamente como me siento en este momento. Aquí no preguntas ¿Por qué carajos me metí en esto? sino ¿por qué me pasan estas cosas a mí?, y de ese pensamiento pasas a otro, te comparas con otra gente y otras situaciones y te dices a ti misma: “oye pero hay gente peor que yo, con qué derecho me quejo si hay gente que si la está pasando mal”. Y luego, vuelves a lo mismo, en mi caso las preguntas más recurrentes se centraban en lo que ocurrió con mi papá desde que se cayo y quebró la cadera hace unos días. ¿Por qué mi papá se tuvo que caer? Si él estaba bien, si todo iba perfecto. Si él era un adulto mayor funcional. ¿Qué hago ahora con dos adultos mayores enfermos, mi mamá y mi papá? ¿Por qué no me di cuenta que esto podía pasar? ¿Por qué Dios no metió su mano? La lista de los porqués es tan larga.
Me he pasado semanas enteras incluso sin escribir que es lo que más disfruto porque me sentía torpe, necia, vacía, sentía impotencia, dolor, rabia, ver a tu papá disminuido y frágil en un cama con todo lo que eso conlleva no es fácil, ya lo he vivido con mi mamá y ahora le tocaba al que yo consideraba el más fuerte de la familia. Sí, sé que no es el fin del mundo pero cada quien ve su dolor y sus luchas desde su óptica.
Hoy aquí sentada escribiendo sobre todo esto puedo decir con certeza que no he superado todas esas cosas sin embargo si he empezado a entender que todo lo que nos pasa tiene un porque, una razón que aunque al principio no la veamos con claridad, la vida nos las va enseñando día con día. Y que vivimos altibajos precisamente porque estamos vivos, porque como la analogía del video de la montaña rusa, así es la vida es una montaña rusa a veces arriba, a veces abajo, a veces en el medio esperando el próximo paso, porque el único momento en que en nuestras vidas no pasara nada más es cuando estemos muertos. Has visto lo que ocurre cuando nuestros signos vitales fallan y estamos conectados a una maquina pues se convierten en un sola línea, cuando estamos vivos la línea sube y baja. Tal cual como la montaña rusa, la vida es eso. NO es perfecta pero estamos vivos para enfrentarla.
Se vale estar triste, llorar, preocuparse (aunque solo un ratito porque la siguiente acción es ocuparse en resolver), no tengo todas las respuestas, con mi mamá y papá enfermos las cosas no son para nada fácil, te conviertes en la mama de tus padres, y confieso que hay días que quiero salir huyendo pero esa no es una opción. Todo esto me ha permitido valorar mucho más lo que tengo, vr qué cosas puedo mejorar y en especial agradecer por quienes te tienden la mano cuando todo lo ves oscuro.
No tengo aun las respuestas, no soy experta en nada, pero si en alguna parte de este relato te sientes identificada, te puedo decir que he hecho hasta el momento para no volverme loca:
-Rezar mucho, trato de iniciar todos mis días con una oración de agradecimiento, hago el ejercicio mental de agradecer todo por pequeño e insignificante que sea.
-Tratar de organizar mis días para tener tiempo para todo. Esto me cuesta no soy para nada organizada.
-Hacer ejercicio, dedicarme un tiempo a mí misma. Siempre lo hecho pero ahora lo valoro más.
-Rodearme de gente que sea un apoyo, que me escuche, me anime, que me aleje del drama aunque sea unos minutos al día. Es necesario.
-Y bueno como siempre digo si al final no puedes solo, busca ayuda profesional. Aun no lo he hecho pero si siento que realmente lo necesito lo hare sin problemas.
Recuerda, como yo lo recuerdo todos los días, que la única forma en que la vida sea lineal es porque estamos muertos, que la vida está llena de altibajos, de dolor y de alegría, de caídas y levantadas. Eso es estar vivo. No puedo cambiar que mi mamá sea paciente de cáncer y mi papa se haya caído pero puedo empezar por agradecer que sigo teniendo la fuerza para seguir luchando con ellos y por ellos….No soy una mujer fuerte ni valiente, me quiebro fácilmente, conozco mujeres muchos más fuertes y valientes que yo. Soy un ser humano tratando de hacer lo mejor posible con lo que tiene.
Antes de finalizar quiero dejarles una frase de Wayne Dyer, que estoy tratando de repetir como mantra y que les comparto: “Cuando cambiamos la manera en que miramos a las cosas, las cosas que miramos cambian”

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